La noche en que Pipino Cuevas confirmó su grandeza ante Ángel Espada
En la década de los setenta, pocos campeones pegaban tan fuerte como el mexicano Pipino Cuevas. Su camino a la gloria comenzó el 17 de julio de 1976 en Mexicali, cuando con apenas 18 años destronó al campeón puertorriqueño Ángel Espada, derribándolo tres veces y noqueándolo técnicamente en apenas dos asaltos para conquistar el campeonato mundial welter de la AMB. Con esa victoria se convirtió en el campeón mundial welter más joven de la historia.
Pero algunos pensaban que aquella hazaña había sido una sorpresa. Por eso, el destino volvió a cruzar a ambos guerreros el 19 de noviembre de 1977 en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico. Esta vez, Cuevas llegó como campeón defensor y con la misión de demostrar que su reinado era legítimo. Durante once rounds castigó sin descanso al excampeón boricua, conectando golpes demoledores hasta fracturarle la mandíbula. Al finalizar el undécimo asalto, Espada ya no pudo continuar y la pelea terminó por retiro en la esquina.
Aquella segunda victoria no solo confirmó que Pipino era el mejor welter del momento, sino que consolidó su reputación como uno de los noqueadores más temidos de su época. Haber vencido dos veces consecutivas al hombre que había sido campeón mundial disipó cualquier duda y reafirmó a Pipino Cuevas como uno de los grandes campeones mexicanos de todos los tiempos.