Jake LaMotta vendió una pelea... para comprar su oportunidad de ser campeón del mundo.
En 1947, la presión de la mafia encabezada por Frankie Carbo llevó a Jake LaMotta a tomar la decisión más oscura de su carrera: dejarse vencer por Billy Fox para conseguir la tan anhelada oportunidad por el campeonato mundial de los pesos medianos. La actuación fue tan poco convincente que el público sospechó desde el primer momento que algo no estaba bien.
Años después, LaMotta confesó que aceptó perder porque era la única forma de romper el bloqueo que el crimen organizado mantenía sobre su carrera. El precio fue enorme: cargar para siempre con el estigma de haber vendido una pelea y convertirse en uno de los protagonistas del mayor escándalo de amaño en la historia del boxeo estadounidense.
La apuesta terminó dándole resultado. En 1949 conquistó el campeonato mundial de peso mediano al derrotar a Marcel Cerdan, pero el título nunca logró borrar la mancha de aquella noche frente a Billy Fox. Su confesión incluso fue pieza clave en las investigaciones del Senado de Estados Unidos sobre la infiltración de la mafia en el boxeo.
Una historia que demuestra que, en aquella época, para algunos peleadores el rival más peligroso no estaba arriba del ring... sino sentado en las sombras, controlando quién podía convertirse en campeón del mundo.
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