ALI VS FRAZIER 3 ▬ LA MEJOR PELEA DE TODOS LOS TIEMPOS
Muhammad Ali vs Joe Frazier 3, fue el final de una rivalidad épica,
el tercer combate se daría en Octubre de 1975 en las Filipinas, la cual fue titulada Trilla in Manilla,
una pelea encarnizada a 15 rounds, en la que ambos peleadores
intercambiaron golpes desde el primer asalto, la pelea llegaría hasta el
round número 14 cuando Frazier ya no sale para el round número 15,
debido a que estaba recibiendo mucho castigo, su esquina tuvo que
detenerle la pelea, se dice que Muhammad Ali había decidido rendirse, pues se sentía muy cansado y que se desmayaba, pero la esquina de Joe le
había ganado esa decisión, terminando así la pelea de una manera
dramática, siendo considerada como la mejor pelea de todos los tiempos.
En octubre de 1975, en el calor sofocante de Filipinas, el mundo presenció el último capítulo de la rivalidad más brutal que haya pisado un ring: Muhammad Ali vs Joe Frazier, en la histórica “Thrilla in Manila”. No era solo una pelea… era una guerra de desgaste, orgullo y supervivencia.
Desde el primer asalto, ambos salieron a intercambiar fuego sin reservas. Ali, con su velocidad y precisión, castigaba a distancia; Frazier, incansable, avanzaba como una máquina, buscando el cuerpo y lanzando su icónico gancho de izquierda. Round tras round, el combate se convirtió en un infierno físico, donde cada golpe parecía arrancar años de vida.
El calor era insoportable, la fatiga inhumana… pero ninguno cedía. Para el round 14, el rostro de Frazier estaba irreconocible, sus ojos prácticamente cerrados por el castigo. Aun así, seguía avanzando. Sin embargo, su esquina tomó la decisión que él no podía: detener la pelea. Frazier no salió al round 15.
Lo que hace esta historia aún más legendaria es el otro lado del ring: Ali, completamente exhausto, al borde del colapso, confesó después que estaba listo para rendirse. Estaba vacío, deshecho… pero la rendición de Frazier llegó primero.
Así terminó una de las batallas más salvajes en la historia del boxeo. No hubo un verdadero perdedor, porque ambos dejaron algo de sí mismos en Manila. Fue más que una pelea… fue el momento en que dos leyendas se empujaron más allá de los límites humanos, grabando su nombre en la eternidad del deporte.
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